La ironía de la eficiencia y la eficacia, o la breve historia de los silos organizacionales

Si pudiera preguntarles qué los motivó hoy a leer ésta nota, seguramente recibiría una respuesta por persona. Y tiene mucho sentido, cada uno tiene distintos motivantes a tomar distintos tipos de acciones.

Analicemos un interesante cuadro para gestionar: los colaboradores se encuentran poco comprometidos con la organización aunque superen los resultados esperados. Y en ese contexto, si bien el tema remuneración es complejo, claramente es dejado de lado como factor de incidencia en la productividad.

La especialización de cada colaborador - y su área - crean centros de gestión de ciertas habilidades específicas. Al volverse cada vez más eficientes, cada una de las áreas puede desconectarse eventualmente - o permanentemente - del resto de la organización.

Aquí es dónde se ve el fenómenos de los silos organizacionales: áreas o lugares en el cual una conexión entre dos áreas, como parte de un proceso, deja de funcionar y la organización sigue adelante. Esa interrupción crea problemas de toda índole, desde cosas muy sencillas como no estar enterado de algunas novedades claves, hasta desconfiar en los sistemas, procesos o en la gente de otras áreas.

Y si bien no es un escenario como en Game of Thrones, en más de una oportunidad se crean divisiones o agrupaciones que miran hacia dentro de su propia organización enfocándose en la mejora de procesos propios.

Lo irónico de éste escenario, es que éste tipo de empresas habitualmente provee resultados buenos, muy buenos, interesantes. Es decir, no es una organización o empresa que no esté generando ganancias sino por el contrario, sus resultados son más que satisfactorios y alentadores.

Mirando la misma empresa desde otra perspectiva, imaginando que sobrevolamos con un avión las distintas partes o células de la empresa, es posible que encontremos los hilos conductores de ese tipo de desconexiones. Parte de la resolución de los problemas de las organizaciones que son basadas en silos, es que les resulta complejo - casi imposible - poder establecer esa mirada desde el sobrevuelo de un avión debido a la efectiva resolución de problemáticas muy operativas.

Tal cual sucede en muchos lugares, cuando algo funciona bien lo incentivamos con más cantidad para mejorar su eficiencia. Y el hecho de poder crear tareas, proyectos, funciones y hasta áreas en las cuáles cierto rango de decisiones sean consensuadas permite que la comunicación y la innovación fluyan en tales actividades.

Algunos nuevos problemas requieren de algunas nuevas soluciones. Y desde mi punto personal, hasta me resulta incómodo el hecho de co-liderar proyectos, áreas o situaciones; más reconozco el valor de la mirada conjunta en pos de un mismo objetivo: nuestro cliente.

Espero que la motivación a leer ésta nota sea su interés en derribar esos quiebres de comunicación que se llaman silos organizacionales. Y que terminada ésta nota - café expresso mediante - podamos conversar acerca de acciones, planes y proyectos que pueden aceitar los engranajes organizacionales y derribar esos innecesarios silos.