Te apuesto a que el juego no lo es todo....

Ya en los años 50, Roger Caillois escribía acerca de los juegos. Y define cuatro modelos de juegos:

1) Agon (competencia)

2) Alea (azar)

3) Mimicry (simulacro)

4) Ilinx (Vértigo)

Enfocándonos en el primer elemento - la competencia como forma de juego - Callois dice que “las luchas usan habilidades definidas. Y que los éste tipo de juegos se usa para medir la fuerza, velocidad, memoria o resistencia de los jugadores participantes. El ganador es quien tiene dicha habilidad mejor desarrollada, los jugadores de juegos agon mantienen un entrenamiento constante y poseen perseverancia en el juego.”

Parecido a un colaborador?

Si hablamos de un entorno comercial, el entrenamiento constante puede estar reflejado en las sesiones de coaching y de mentoreo que el colaborador recibe. Esto permite mejorar su conocimiento acerca de las tareas a realizar y dar mejor luz sobre cómo mejorar los propios resultados.

Ahora, la perseverancia no siempre está presente. Y es ese “algo faltante” que notamos en nuestro equipo es la intención de querer lograr una venta más, atender un cliente más o realizar una transacción más.

Qué falta?

El elemento fundamental es la motivación. Y acá sí hay cabida para hablar de los juegos en un entorno laboral. Ya que el entorno de juego provee esa intención o perseverancia para avanzar un casillero, subir un lugar en el ranking o tener un avatar más apreciado.

Cuando utilizamos los esquemas de cooperación y competencia - según requiera su propia actividad - le damos rienda suelta al poder del juego para operar sobre los motivadores extrínsecos de los colaboradores.

Esto hace que el colaborador se enfoque en el elemento que necesita mejorar / optimizar, lo cual colabora con los indicadores de la operación.

Pero también hace que la exposición frecuente al entorno de juego (el ingreso habitual si es una plataforma, por ejemplo), colabora a que los motivadores extrínsecos impacten sobre los motivadores intrínsecos para realizar la misma acción.

Ahora sí!

Si el ambiente de trabajo que ofrecemos es desafiante, es un entorno donde el aprendizaje es bien visto, los esquemas de juego colaboran con el desarrollo de habilidades blandas. Y el entorno de juego brinda el acceso a la motivación. La combinación de ambas en sus equipos de trabajo mejoran los vínculos entre los colaboradores, entre ellos y sus tareas, y entre ellos y la compañía. Y en algunos lugares, a éste proceso le llamamos Employee Experience.

En mi caso, con juegos.