Dopamina, nuestra aliada en la motivación; o la historia del zorro y las cuatro de la tarde.

Hay algo que en los últimos año empezó a tomar mucho más auge que otras disciplinas: las neuro@ (neuro+algo).

Y en las neurociencias, hay un elemento o componente que se lo trata con cautela: la dopamina.

Si buscamos la definición en wikipedia, encontramos que "la dopamina suele asociarse con el sistema del placer del cerebro, suministrando los sentimientos de gozo y refuerzo para motivar a una persona de manera proactiva, a fin de que realice ciertas actividades."

Para decirlo de una forma más sencilla - teniendo en cuenta que en nuestro cuerpo no exista ningún tipo de enfermedad que inhiba la producción de neurotransmisores - si logramos activar nuestra habilidad de producir dopamina está directamente vinculada a la famosa palmadita en la espalda que alguien nos da cuando hacemos bien un trabajo.

En éste caso, es nuestro cerebro el que nos dice: "Muy bien, muy bien.... vas por el camino correcto!".

Pensemos por un momento qué aplicaciones prácticas posee hoy la liberación de dopamina: hacernos sentir bien cuando hacemos algo bien. Y si eso mismo lo vinculamos al trabajo, es como tener un constante refuerzo instantáneo que nos diga continuamente "Muy bien, muy bien.... vas por el camino correcto!".

Los que trabajamos con recursos humanos, con talentos, con gente: qué mejor motivador es aquél que cuando hacemos lo correcto, por menor que sea, nos lo hace saber......

Y quienes además trabajamos en ambientes en los cuáles la calidad es un concepto clave, habitualmente encontramos el error, lo que está mal. Y lo que está bien es un tilde en un formulario. ¿Cierto?

Ahora, cambiemos un poco el paradigma y asociemos la liberación de dopamina a algo bien hecho desde el formulario de calidad: una breve liberación de placer en nuestro cerebro, cuando alguien nos dice que estamos haciendo algo bien. ¿Puede ser útil? ¿Puede ser un potenciador para que sigamos haciendo las cosas bien? ¿Puede transformarse en un plan del manager y que los empleados logren mejores resultados?

Desde mi perspectiva, la respuesta a las tres preguntas anteriores es, obviamente, SI! (y en mayúsculas).

Y por supuesto, desde mi perspectiva, si además ese feedback instantáneo lo incluyo en las actividades diarias, se transforma en un reconocimiento constante, sistematizado, esperable.

Aquellos que leímos "El Principito", recordaremos la frase que el zorro le dice al personaje principal: "Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres comenzaré a ser feliz. Y cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré."

Llevado a nuestro ambiente laboral, cuanto más constante y esperable sea esa recompensa, más se disfrutará ya que es uno mismo quién toma las acciones necesarias para que suceda.

Al transformar la motivación en un proceso, tomamos las palabras del zorro y esperamos a las cuatro de la tarde. Y cuando hacemos algo bien, somos reconocidos; como si llegasen las cuatro de la tarde.

Ya que vengo de la industria del call center, les propongo que midan la frecuencia y consistencia con la que realizan sus procesos de motivación. Seguramente encontrarán oportunidades de mejora en cuanto a la consistencia y a la solidez del programa motivacional.

Y - para poder incluir algo de mi propia publicidad sin que sea tan obvio - si además utiliza Motivarnos.com eso garantiza el resultado! 

Por supuesto que si utiliza un desarrollo propio o una plataforma de tercero, también logrará resultados extraordinarios. Aproveche los beneficios de gamificación, ya sea los que yo le brindo o los que Usted decida. Pero avance sin miedo; que las cuatro de la tarde ya se aproximan.

Muchas gracias por leer ésta nota!