¿Qué son los silos en las organizaciones y como derribarlos?

Cuando una organización comienza a crecer en cantidad de colaboradores, los problemas de comunicación aparecen en forma escueta, escondida, casi sin ser percibidos por los mismos.

Algunas consignas que quizás no ha quedado del todo clara e igualmente se ejecutan, existen prácticas no conocidas por los participantes clave, algunos errores y problemas se reconocen como habituales, estándares y que no merecen atención ni esfuerzo para resolverlos.

Y es justo en ese momento - como si pudiéramos utilizar una cámara lenta para ver el rompimiento - se quiebran las interacciones y la fluidez de la comunicación en una organización. Ciertas decisiones se continúan en el tiempo y generan aislamientos entre distintas áreas de la compañía. Clicks y corto circuitos que - algunos cargados de emoción y otros de historia - marcan diferencias entre participantes.

Ese fenómeno, se llama silo y se ve como si distintas empresas operaran dentro de una misma, como si - por ejemplo - depende de quién necesita o pide algo, se brinda o se retiene. El primer gran emergente es una gran barrera que interrumpe la innovación en sus procesos. La segunda gran consecuencia es la falta de estandarización en los procesos, ya que en algunos casos se realiza de una forma y en otros (hasta dependiendo de la cara de quién pide algo) de otra completamente distinta.

Si alguna vez observó la siguiente situación: un área toma una decisión y otra no esta ni enterada - entonces estuvimos (o estamos) en presencia de falta de integridad y enfoque en generar valor para el cliente.

Si bien existen variadas formas de generar nuevos hábitos en un equipo que derriben los silos organizacionales, comenzar con pequeños pasos - como nos enseñan las metodologías ágiles - permiten una mirada interdisciplinaria de la solución.

Y ésto significa que sentemos en la misma mesa, a charlar del mismo tema, con los mismos recursos, a los participantes clave o incumbentes en dicho proceso: no a todos ni a cualquiera, a los actores clave que afectan o son afectados en forma directa o indirecta.

Una vez que reunimos en el mismo lugar a las personas adecuadas, podemos pensar en desarrollar el concepto de agilidad (de agile) en la organización, con la intención de re-encauzar los aspectos que consideramos negativos y reforzar aquellos que son beneficiosos.

La seguidilla de comportamientos adquiridos y la celebración de los resultados, consolidan los nuevos valores que el grupo desarrolla en el tiempo. Y tanto la dirección, como las otras áreas, sin olvidar de los clientes, disfrutan más de la experiencia de generar negocios conjuntos.

Nadie duda del desafío de atarse los cordones, ya que es una decisión que hemos tomado miles de veces. De la misma forma, generar los canales adecuados para que los problemas se resuelvan, son un ejercicio práctico. Y como tal, cuanto más se apliquen, más se aprenden.

Solo para no crear una falsa expectativa: problemas para resolver, vamos a tener siempre, sin dudas. :)

Como también oportunidades de encontrar mejores preguntas, y a su vez respuestas más efectivas que generan un equipo y una compañía de alta performance.

Así que, ¿qué tan fluida y ágil es su organización?

Gracias por su tiempo en leer estas palabras.